| Estadio
E. Rosabal Cordero, 3-09-08
Efectividad en la red, correcta administración de los
lapsos del juego, y sobre todo, jugar con la presión
psicológica del rival fueron las claves de la UCR para
golear a Herediano en su propia casa 1 x 3 y aferrarse todavía
con las uñas a la clasificación.
El cuadro
local vivió un divorcio total con su afición
desde la presentación del once titular, separación
que se incrementó con cada balón perdido, y
que culminó con los tres goles en contra recibidos.
Diego
Madrigal, Alonso Hilarión y Marvin Chinchilla fueron
los “abofeteadores” del honor herediano en su
propia morada, mientras que Marvin Angulo apenas pudo maquillar
con un gol el hiriente marcador.
El ambiente
lució tenso desde el comienzo. La numerosa afición
que se hizo presente al Rosabal Cordero esperaba mucho de
su equipo, y cada balón perdido de los heredianos era
motivo de quejas, gritos y frustración en las gradas.
La Universidad,
inteligentemente, aprovechó a su favor la situación,
con un rápido gol de Madrigal al 26’.
Lucas
Carrera recuperó un balón en la media cancha
y habilitó a la perfección a Diego Madrigal,
quien con su pierna derecha remató rastrero y ubicado
a un costado.
Paulo
Cesar Wanchope, entrenador herediano, fue rápidamente
identificado por la afición como el “malo de
la película”, mientras en la cancha los jugadores
heredianos no daban motivos para calmar a los fans.
Apenas
en el comienzo de la segunda etapa, Diego Madrigal se volvió
a escapar y fue fauleado en el área por Daniel Vallejos.
Alonso Hilarión cobró con sobriedad y dispuso
el 0-2 en el marcador.
“Y
van a venir más”, presagiaban irónicamente
los aficionados florenses, y tuvieron razón.
Al 17’,Carrera
bajó un balón hacía Steven Calderón,
quien con un pase-gol dejó a Marvin Chinchilla cara
a cara con Ricardo González. El 0 - 3 se hizo presente
en el marcador, en medio de la euforia celeste, y la desazón
florense.
El divorcio
afición-herediano fue tal que algunos presentes comenzaron
a corear el “Ooole” en favor de la U, y alguno
que otro “Huu” en las acciones de peligro celestes.
En el
epilogo, Marvin Angulo decidió por lo menos dar un
pequeño alivio que ni siquiera fue celebrado, aunque
fue un golazo de tiro libre, pero que de poco sirvió.
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